ABOGADAS Y, SIN EMBARGO, AMIGAS

ABOGADAS Y, SIN EMBARGO, AMIGAS

¿Abogadas amigas?

Abogadas y, sin embargo, amigas trata de borrar mitos que, aunque verdaderos, no son absolutos en la abogacía.

Es muy común que el abogado sea un lobo para el abogado, parafraseando a Hobbes.

Pero en 2020 he encontrado entre compañeras de profesión apoyo, colaboración y generosidad.

He conocido compañeras con las que compartir proyectos.

Hay abogadas que se han convertido en amigas.

Es más, esta entrada está inspirada en un mensaje de una ellas en un chat:

«Este año es nuestro chicas, si hasta el Papa ha ampliado a 2 el año Santo porque ya sabe que lo que vamos a hacer es la hostia!»

Este 2020 ha borrado de mi cabeza también otros mitos como que «cuando se disgrega un despacho, se acaba fatal».

¿No hay peor ex que un ex compañero de despacho?

Pues yo dejé mi despacho en diciembre de 2019 y ahora mismo sigo siendo amiga de aquélla con quien compartía despacho, amiga desde la facultad.

Así que a la pregunta ¿abogadas amigas? he de responder, sin duda, SÍ.

¿Cuál es la clave?

Abogadas y, sin embargo, amigas, es posible cuando se dan la confianza y colaboración a las que yo aplicaría una tercera y hermosa palabra: red.

Confianza

Empezamos por la confianza.

Eso de que el abogado es un lobo para el abogado se acaba en el momento en el que puedes confiar en tus compañeros de profesión.

Cuando sabes que el objetivo de todo compañero no es robarte el trabajo ni los clientes, nada te impide confiar en él.

Lección de primero de abogada: La confianza es la base fundamental en la relación abogado-cliente.

Esta es una lección que a todos los enseñan nada más colegiarnos. Infinitas normas del código deontológico inciden en este punto.

Y, sin embargo, todos acabamos cayendo en la trampa de creer que cualquiera nos puede robar clientes y asuntos.

Pocos abogados se plantean que la confianza es de doble dirección y que, si el cliente confía en ti, no se irá con otro. Esto funciona como en una pareja: los cuernos y los abandonos suceden cuando la relación hace aguas, nunca cuando estáis locamente enamorados el uno del otro.

Lección avanzada de abogada: Cada abogada tiene que aspirar a tener los clientes que desea tener.

«Non todo o que cae na rede é peixe.»

El problema es que en la abogacía está muy generalizada la mentalidad de que cuanto más trabajo tengamos, independientemente de su calidad, mejor nos va.

Compañeros, os voy a contar un secreto: nuestro éxito no se mide por el número de expedientes abiertos en un año.

No necesitamos decir a todo que sí.

Sé que en la abogacía más tradicional, de autónomos supervivientes todoterreno, se nos ha inculcado esa mentalidad.

Pero no.

Igual que no debemos atraer clientes teniendo como elemento diferenciador el bajo precio porque es pan para hoy y hambre para mañana, tampoco debemos atraer asuntos o clientes con los que no nos sentimos cómodos trabajando.

Una vez que esto de la confianza está entendido y os he explicado que es fundamental confiar en nosotros mismos y en nuestros clientes, continuemos hablando de colaboración.

Colaboración

Abogadas y, sin embargo, amigas parte de la base de la colaboración entre abogadas; de la competencia, no de la competitividad.

Es imprescindible en el mundo que se nos viene tejer una red de colaboración a nuestro alrededor.

Red ¿Qué tener en cuenta?

Evidentemente lo primero que tendremos que tener en cuenta para elegir a los miembros de nuestra red es la confianza.

Una primera clave para evaluar esa confianza es que no nos dé miedo pasar asuntos a esos compañeros.

La segunda, será la competencia. Evidentemente debemos colaborar con aquéllos compañeros más confiables, pero también los mejores profesionales.

En el último mes yo he derivado al menos tres asuntos a otros compañeros expertos en las materias sobre las que me consultaban mis clientes sin ningún tipo de comisión ni nada por el estilo.

Red en la materia en la que somos especialistas

Pero, sin duda, la red de colaboración más interesante, es la que tiene lugar en la propia materia a la que nos dedicamos.

Cambiar la mentalidad de lobo, en mi caso, loba solitaria, que nos han inculcado desde que pusimos un pie por primera vez en un despacho es fundamental.

Si formamos redes de colaboración enriqueceremos la profesión, ampliaremos nuestros propios conocimientos y, sin duda, mejoraremos el servicio a nuestros clientes.

Si formamos redes que complementen nuestro trabajo con toga a ese otro educativo propio de nuestra profesión de enseñar a nuestros clientes la importancia de nuestro asesoramiento previo, haremos un bien para la sociedad que revertirá en clientela de calidad.

Todo ello fomentará la confianza con los clientes y entre los compañeros, la colaboración, y empezaremos a medir nuestro profesional de otra manera.

El futuro no está en el abogado lobo del abogado, si no en la abogacía en red que no se mira el ombligo. Y así llegamos al final del artículo «…y, sin embargo, amigas»

Amigas

Abogadas y, sin embargo, amigas…

Vaya, creí que nunca llegaría a lo fundamental. En una abogacía en red, confiada, colaborativa y colaboradora, es posible la amistad.

Yo diría, casi inevitable.

Hace años, cuando pensaba que el abogado de éxito era el que tenía un despacho montado a todo trapo, con secretaria, miles de asuntos que encomendaba al pasante porque no tenía tiempo para dedicarse a todos, nunca hubiera hecho amigos en la profesión.

A esa mentalidad iba asociado el miedo a que te robaran los clientes. Y así,¿quién va a prestarse a la colaboración? ¿quién va a creer en la posibilidad de tener amigos en la profesión? ¿quién va a querer pertenecer a una red?

Hoy en día tengo otro credo.

Creo en el apoyo emocional entre abogadas

Sólo una persona que se dedique a lo mismo que yo sabe el estrés y el grado de responsabilidad que esta profesión implica.

Sólo otra mujer sabe que ser mujer abogada no es lo mismo que ser hombre abogado, al menos en términos genéricos, que también hay hombres muy concienciados y mujeres muy ciegas.

Creo en la evolución y la especialización

La especialización acompañada de la falta de miedo a quedar como una inepta porque siempre puede haber alguien que sepa más que tú, hace que el ego propio de cualquier abogado se rebaje a cuotas razonables.

Y ello es otra cuestión sin la que la amistad no sería posible.

Creo en la colaboración profesional

Y la única manera de que se genere una colaboración eficaz es la creación de una red.

Una vez creada la red, los eventos y el roce, que hace el cariño, son inevitables, y la amistad llega sola.

Si todo lo escrito hasta ahora no os ha convencido de la posibilidad de ser abogadas y, sin embargo, amigas, os repito el mensaje de mi amiga, aunque abogada Yolanda Ferreiro:

«Este año es nuestro chicas, si hasta el Papa ha ampliado a 2 el año Santo porque ya sabe que lo que vamos a hacer es la hostia!»

Esta frase es de ésas que hacen posible una reflexión como la contenida en este artículo, y que hacen que una profesión llena de individualismos y egos se transforme en una red de colaboración llena de amigas.

A que ahora si os digo la palabra abogadas la asociáis más a esta imagen que a la de la portada…